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Expedición Manchao Semana Santa 2.008





Cuando la determinación puede más!!!

 

            Porque el montañismo es mucho más que perseguir una cumbre; hacer montaña es un estilo de vida. Hacer montaña es una actitud frente a la vida: ante la dificultad y la adversidad, ante el cansancio y el frío, hacer montaña es agachar la cabeza y seguir para adelante. Pero la montaña también es una escuela de vida, que debe servir para desarrollar la solidaridad, el compromiso absoluto con el compañero de montaña y el respeto profundo por el medio que nos rodea. Hacer montaña, en última instancia, es un pretexto para demostrarse a si mismo la determinación, la voluntad, la fortaleza mental y los cojones que uno tiene.

Y como existen pocas montañas más propicias que el Manchao (4.585 m.s.n.m.) para desarrollar todas estas virtudes, una vez más, la Agrupación de Montaña Calchaquí llevó a la reina del cordón del Ambato a buena parte de los alumnos que concluyeron el Curso de Iniciación a la Montaña 2.007, buscando alcanzar su rocosa cumbre.

 

El Inicio.

            El jueves 20 de marzo nos concentramos a las 6:00 horas en el ya clásico lugar de partida de nuestras ascensiones: el Complejo Cultural Urbano Girardi. Tras recorrer los 38 Km que separan nuestra ciudad de la villa turística El Rodeo en un minibús alquilado, a las 7:30 horas y después de hacer los últimos ajustes a la mochila, nos disponíamos a iniciar la marcha; este siempre es el momento apropiado para recordarles a todos la filosofía con la que nos movemos en la montaña.

 

El momento más feliz: cuando nos disponemos a iniciar la marcha en la búsqueda de un sueño.

 

 

Porque los montañistas amamos la montaña, somos conscientes de nuestra obligación de cuidarla y protegerla, para nuestros nietos y para los nietos de nuestros nietos; por esa razón, hacemos un culto del criterio de “recorrer la montaña sin dejar rastro alguno de nuestro paso”, bajando toda pero absolutamente toda la basura que generamos, y cuidando cada curso de agua, “porque el agua es sagrada, porque el agua es vida”.

 

El Acercamiento.

            Minutos antes de las 8:00 horas y tras sumarse Nicolás y Gerardo, nuestros dos invitados de Buenos Aires, 24 montañistas iniciamos el acercamiento hacia el pie de la vertiente sureste del Manchao, remontando el río Ambato. Una bellísima senda discurre a lo largo de la quebrada alternando entre una y otra margen, obligándonos a cruzar el río gran cantidad de veces; con las chicas intercaladas entre dos varones y tomados de la mano para evitar perder el equilibrio, repetimos el procedimiento una y otra vez.

            Las horas se suceden mientras avanzamos y ganamos altura lentamente; a las 12:30 horas alcanzamos Las Cañadas (28º 16’ 35,9” S – 65º 56’ 15,7” O – 1.898 m.s.n.m.), un precioso puesto sobre una amplia mesada, donde nogales y frutales varios se alternan con maíz y con una pequeña chacra; como siempre, Don Tito Mascareño nos recibe con una sonrisa (por suerte, los bravos perros del puesto se fueron para arriba con su hijo Panchito, en busca del león). Desgraciadamente, Doña Ángela no está. Cómo se extrañan esos mates exquisitos con tortilla a la parrilla que ella prepara de manera deliciosa!!

 

Uno de los tantos cruces del río Ambato.

 

 

            Unos minutos después, tras girar hacia el oeste, el Manchao se aparece ante nuestros ojos con todo su esplendor, invitándonos, llamándonos.... Unos pasos más y alcanzamos Los Mimbres (28º 16’ 41,0” S – 65º 56’ 17,1” O – 1.916 m.s.n.m.) donde paramos a almorzar; después de comer un sándwich e hidratarnos profusamente, seguimos remontando la senda, seguimos cruzando el río Ambato. Poco después de las 15:30 horas alcanzamos el lugar elegido para instalar el Campamento Nº 1: el corral del Puesto Garriga. Luego de cumplir con el ritual de armar las carpas, desplegar la colchoneta y la bolsa de dormir y cambiarnos la ropas húmedas, destinamos el resto de la tarde a descansar, a tomar mate y a charlar a la vera del fuego.

            A las 6:00 de la mañana del día viernes (para tristeza de muchos que odian escuchar mis gritos tan temprano), nos pusimos en pié; tras desayunar, desarmar el campamento y preparar la mochila, tarea que nos lleva cerca de dos horas, a las 8:20 abandonamos el Puesto Garriga y volvimos a la senda que remonta el río Ambato. Una media hora después, alcanzamos Las Encrucijadas: un fuerte estrechamiento de la quebrada bordeada de altas paredes de roca; en tanto que a las 10:00 horas llegamos a la unión del río Marduqueo (proveniente del oeste) y el río Ambato, punto donde este último tuerce decididamente hacia el norte. Pero entonces, tuvimos que enfrentar un feroz campo de ortigas que marcó nuestros brazos y piernas antes de alcanzar la Casa de Piedra de Los Rastrojitos (28º 16’ 29,1” S – 65º 58’ 57,6” O – 2.383 m.s.n.m.), lugar en donde abandonamos el curso del río e iniciamos el ascenso de la vertiente sureste del Manchao.

           

 

 

A poco de salir del Puesto Garriga, otra vez los cruces del río Ambato.

 

 

El Ascenso.

            Enfrentando un filo con una fuerte pendiente, iniciamos el ascenso propiamente dicho y, al cabo de una hora, la Pampa de Los Rastrojitos se presenta a nuestros pies con un pajonal muy alto producto de las abundantes lluvias del verano que acaba de concluir. Y a medida que ganábamos altura, el aumento de la temperatura provocaba la elevación de las masas de vapor de agua desde el fondo de las quebradas, agrupándose en amenazantes nubarrones.

 

Ganando altura sobre la vertiente sureste, mientras nubes amenazantes envuelven al Manchao.

 

 

            Después de almorzar, seguimos avanzando hacia el oeste en busca del faldeo que conduce hacia la Casa Calchaquí, lugar elegido para instalar el Campamento Nº 2; pero cerca de las 15:30 horas y viendo que nos faltaban alrededor de 4 horas para alcanzar el punto deseado, no existiendo ninguna posibilidad de hacerlo en un punto intermedio por la fuerte pendiente del faldeo, decidimos instalar el Campamento Nº 2 (28º 16’ 28,2” S – 65º 59’ 39,5” O – 2.832 m.s.n.m.) anticipadamente en una depresión protegida, pero con un denso y alto pajonal.

Tras trabajar arduamente en la preparación de las plataformas para las carpas, instalamos el campamento mientras las nubes subían desde la quebrada del río Ambato envolviéndonos por completo; aunque sabíamos que el pronóstico extendido aseguraba tormentas aisladas para sábado y domingo, íntimamente todos estábamos convencidos de seguir hacia arriba bajo cualquier condición climática.

Y el pronóstico no falló: minutos antes de las 6:00 de la mañana del sábado 22, hora que habíamos decidido para levantarnos, el ruido inconfundible de la lluvia sobre las carpas nos obligó a posponer un poco el inicio de la actividad. Alrededor de las 8:00 horas la lluvia se transformó en una fina llovizna y, con un ritmo casi febril, nos abocamos a desayunar, desarmar las carpas y preparar las mochilas. Poco después de las 10:00 de la mañana, cuando nos disponíamos a iniciar el ascenso hacia la Casa Calchaquí, nuevamente la lluvia se hizo presente; pero la determinación de este grupo de montañistas, la voluntad inquebrantable y la fortaleza mental pudieron más. Y pese a que las condiciones climáticas sugerían descender lo antes posible, seguimos hacia arriba movidos por una fuerza interior irrefrenable, haciendo gala de lo que tanto nos enorgullece a los montañistas: ante la adversidad, agachamos la cabeza y seguimos para adelante.

A partir de allí, por momentos envueltos en una densa niebla y por momentos castigados por una fría llovizna, seguimos el faldeo y, poco después de las 13:30 horas, absolutamente empapados, alcanzábamos la Casa Calchaquí (28º 16’ 05,0” S – 66º 01’ 00,5” O – 3.184 m.s.n.m.); una vez más, el duro trabajo de tallar las plataformas para las carpas en una ladera con una pendiente promedio de 40º, para dejar así instalado el Campamento Nº 3. Y la lluvia, por momentos finísima, nos siguió acompañando toda la tarde del sábado, haciéndonos dudar acerca de la posibilidad de atacar la cumbre al día siguiente; es más, al irnos a dormir, el panorama no podía ser peor: envueltos en las nubes, la lluvia no paraba.

 

El Ataque a la Cumbre.

            A las 3:00 de la mañana del domingo 23 y al asomarme al borde de la Casa Calchaquí, casi me desmayo de la emoción: una luna brillante en un cielo absolutamente limpio y sin viento, auguraban un día espectacular; como un loco comencé a gritar: Arriba, arriba, no hay una nube en el cielo, nos vamos para la cumbre!! Minutos después, todas las carpas se iluminaban y empezaba la repetida secuencia de abandonar la bolsa de dormir, vestirse y preparar el desayuno.

 

Escalando el Filo de las Torres hacia la cumbre; al fondo, el Valle Central parcialmente cubierto de nubes.

 

 

            A las 4:45 horas, los 24 montañistas iniciábamos el ataque a la cumbre del Manchao. Alumbrados por las linternas frontales, comenzamos a zigzaguear la fuerte pendiente de la ladera hasta que, alrededor de las 7:00 y con la primera claridad, alcanzamos el Filo de las Torres. A partir de allí, continuamos ascendiendo con un ritmo sostenido hasta alcanzar el primer diente rocoso; el contacto con la roca y la necesidad de escalar para superarlo, le dio una nueva dimensión a esta ascensión. Superando una tras otra las dificultades, alrededor de los 4.100 m.s.n.m., llegamos a la base de una enorme placa que nos obligó a realizar una delicada travesía por la derecha, retomando luego el filo nuevamente.

            Cerca de las 10:00 horas alcanzamos el característico acarreo rojizo desde donde la cumbre parece al alcance de la mano; pero no, todavía faltaba superar otro complicado sector de roca oscura para ingresar en el zigzag final que conduce al filo cumbrero. Finalmente, a las 11:15 horas, el premio a tanta determinación: la cumbre más bella de todo el cordón del Ambato estaba bajo nuestros pies. Uno a uno fuimos alcanzando la cumbre, ese lugar en donde uno busca abrazarse al compañero con quien se compartió tanto esfuerzo; pero también es el momento mágico en que uno se mira a si mismo y se descubre capaz de lograr algo que sólo era un sueño. Lo que siguió fue alegría, mucha alegría, aunque alguna lágrima también; pero por sobre todo risas, abrazos, fotos, dedicatorias a los seres más queridos y el absoluto convencimiento de cuánto somos capaces cuando nos proponemos algo.

 

Rienda suelta a toda la alegría: 24 montañistas de la A.M.C. en la cumbre del Manchao.

 

 

Y puesto que los montañistas sabemos que alcanzar la cumbre significa apenas la mitad del camino, rápidamente iniciamos el descenso hacia el Campamento Nº 3, pues todo el Valle Central estaba cubierto de nubes y éstas amenazaban con ascender por la quebrada del río Ambato en dirección a nosotros. Ahora bien, dado que en el Filo de las Torres habíamos superado algunos pasos de escalada muy delicados durante el ascenso, decidimos utilizar otra variante para el descenso; en efecto, encarando el acarreo de rocas grandes cubierto de nieve que discurre al costado oeste del filo, descendimos lentamente (el desgaste físico le estaba pasando factura a nuestras piernas) y cerca de las 18:00 horas llegábamos nuevamente al campamento instalado en la Casa Calchaquí.

 

Descendiendo desde la cumbre a través de la nieve, camino a la Casa Calchaquí.

 

 

El Regreso.

            El lunes 24, aprovechando el Feriado Nacional por la Memoria, desarmamos el Campamento Nº 3 y a las 8:20 horas ingresamos al faldeo que, luego de casi 4 horas de marcha, nos depositó en la Casa de Piedra de Los Rastrojitos; a partir de allí, todo el retorno se desarrollaría a lo largo de la quebrada del río Ambato, cruzando una y otra vez de una margen a la otra del mismo.

            Al llegar al puesto Las Cañadas nos encontramos con una sorpresa: los socios Christian Borgogno y Julio Vázquez (que habían intentado el mismo objetivo por la ruta de Los Caserones, aunque sin suerte por la lluvia), habían ido a nuestro encuentro llevando gaseosas y dándonos una mano en el porteo de las mochilas. Ahora sí, todos juntos iniciamos la última fase del descenso hacia la Hostería de El Rodeo, donde llegamos a las 20:15 horas, tras 12 horas de marcha continua.

            Entonces vivimos uno de los momentos más emotivos de toda la expedición: los abrazos por haber cerrado de manera brillante una ascensión durísima, que exigió entregar lo mejor de cada uno de nosotros. Y naturalmente, nadie podía disimular el orgullo que nos embargaba, como montañistas y como Institución, por habernos demostrado que siempre la determinación puede más.

 

Ficha técnica.

Cerro: Manchao (4.585 m.s.n.m. según I.G.M.).

Ubicación: extremo norte del Cordón del Ambato.

Inicio: Hostería El Rodeo (28º 13’ 27,8” S – 65º 52’ 35,7” O – 1.278 m.s.n.m.), en la desembocadura del río Ambato.

Campamentos intermedios: Corral Puesto Garriga (28º 17’ 11,1” S – 65º 58’ 30,5” O – 2.156 m.s.n.m.), Mesada de Los Rastrojitos (28º 16’ 28,2” S – 65º 59’ 39,5” O – 2.832 m.s.n.m.) y Casa Calchaquí (28º 16’ 05,0” S – 66º 01’ 00,5” O – 3.184 m.s.n.m.).

Ruta seguida: vertiente sureste por el Filo de las Torres.

Cumbre: domingo 23 de marzo a las 11:15 horas (28º 15’ 18,1” S – 66º 02’ 08,6” O – 4.590 m.s.n.m. según GPS), sin viento y con cielo despejado por encima de los 2.000 metros.




Integrantes:

·     Alumnos del C.I.M. 2.007:

Mariana Alaniz                                      Ana Laura Beltramello

Edith Crembil                                       Diana Csáky

Libia Pereyra                                        Sebastián Arias Caldelari

Fernando Coronel                                Federico Guillou

Miguel Marrero                                     Javier Olmos

Javier Ribero                                       Juan Salado

Ricardo Vega                                       Esteban Vieyra

·     Invitados:

Nicolás Casanova                                Gerardo Fajardín

            Diego Maidana


·     Socios de la A.M.C.:

Claudia Caletti                                      Erika Walter

Sebastián Benítez                                Ignacio Blas

Raúl Quiroga                                        Carlos Rodriguez Lastra

David Lucero

 

 

 

 









Copyright © por Agrupación de Montaña Calchaquí Derechos Reservados.

Publicado en: 2009-04-06 (3707 Lecturas)

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